lunes, 21 de mayo de 2007

Ceguera occidental (parte 1)

Hace un par de meses Emma se apuntó a unas clases de tai chi, después de que una compañera de trabajo -a la que le habían desaparecido los dolores de cabeza y de espalda gracias a la antigua técnica china- se lo recomendó de forma entusiasta.
Tras unas primeras sesiones a las que acudió cargada de timidez y escepticismo, Emma empezó a disfrutar de los beneficios que el tai chi le aportaba tanto física como psicologicamente. Tan entusiasmada estaba que, cuando se enteró de que su profesor vendía dvd's con las lecciones que había aprendido en clase, no tardó en adquirir uno.
Al día siguiente se lo comentó a aquella amiga del trabajo y, puesto que esta ya no acudía a las clases, le pidió que le hiciera por favor una copia. 'Claro que sí, esta noche le pido a Juan que haga una copia y mañana te la traigo', le contestó Emma, agradecida de poder beneficiar a quien le había descubierto un placer desconocido.
Horas más tarde, cuando Juan abría el contenido del dvd para copiarlo en el disco duro, no pudo contener una ruidosa carcajada al ver a un anciano enclenque, vestido con un chándal raído, realizando movimientos indescifrables al lado de una fuentecita de restaurante chino barato. 'Cariño esto es muy friki! Hay que colgarlo en Youtube!' Juan no paraba de reírse.

No hay comentarios: