Hace un par de días estaba en casa haciendo abdominales sobre una colchoneta que me compré para mis 'ejercicios de suelo'. Mi señora me miraba desde el sofá con los ojos a media hasta y cara de indiferencia. Después de la segunda serie me levanté satisfecho, me quité la camiseta, y acercándome a ella mientras me agarraba un pecho le dije: 'mira qué pectorales tengo'. Ella me miró de arriba a abajo y contestó: 'haciendo abdominales no trabajas los pectorales... ah, y tetas siempre has tenido, cariño...'.
Una hora más tarde, superado el golpe bajo, me acerqué a ella en mi versión más seductora y entre jadeos insinuantes le susurré: 'shhh... qué quieres que te haga...'; a lo que respondió: 'la cena'. No dándome por vencido, me arrimé un poco más y continué: 'shhh... donde quieres que me ponga...'. Ella, con su cara de hastío sereno, sentenció para concluir mi numerito: 'en la cocina'.
martes, 5 de junio de 2007
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2 comentarios:
Es boníssim
Algun dia n'explicaré alguna més, que quan són molt greus me les apunto!
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