Si alguien, en alguna parte, siente lo mismo que yo escuchando Wrong side of the club de Vincent Vargas, me sentiré unido a él eternamente, aunque nunca lleguemos a conocernos.
Porque estamos hartos de pensar.
Porque nos aburrimos de no dejarnos ir.
Porque preferimos las emociones, aunque no las sepamos explicar.
Porque elegimos matarnos sintiendo antes que pasar reprimiéndonos.
viernes, 8 de junio de 2007
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